Nuestro Método
Comprender antes de recomendar
Nuestras recomendaciones nacen de la observación sobre el terreno, los análisis y la interpretación del funcionamiento del viñedo.
Un dato aislado no basta para formular una recomendación. El suelo, el subsuelo, el material vegetal, la fisiología de la vid, la añada, el historial de la parcela y los objetivos del viticultor deben considerarse conjuntamente.
Un análisis aporta un dato.
Es su interpretación la que le da sentido.
El terreno
Todo empieza por la observación.
Vigor, heterogeneidad, comportamiento de la vid, alteraciones fisiológicas, respuesta a las condiciones de la añada… La observación sobre el terreno permite contrastar los análisis con la realidad de cada parcela y relacionar sus resultados con lo que la vid expresa realmente.
Esta visión de conjunto constituye el punto de partida de nuestras recomendaciones.
El suelo y el subsuelo
Comprender los equilibrios antes de intervenir.
Un suelo no puede evaluarse únicamente por sus contenidos en N, P o K. Los equilibrios entre los elementos minerales y los oligoelementos, su disponibilidad, los antagonismos, la materia orgánica y la actividad biológica influyen tanto en el funcionamiento del suelo como en el de la vid.
Nuestros análisis fisicoquímicos del suelo y del subsuelo permiten identificar factores limitantes, a veces difíciles de detectar, y comprender sus interacciones. Esta interpretación permite orientar las intervenciones en función de los equilibrios nutricionales y, en caso de plantación o renovación de una parcela, la elección del material vegetal.
Cuando la situación lo requiere, se puede profundizar en el estudio de la materia orgánica, la biomasa, la actividad microbiana o los minerales de la arcilla.
El objetivo no es corregir sistemáticamente un valor analítico, sino comprender el funcionamiento del suelo antes de intervenir.
LA VID
Interpretar la nutrición a partir de la fisiología de la vid.
Los análisis foliares permiten seguir la dinámica de los elementos minerales y sus interacciones a lo largo del ciclo vegetativo.
Sin embargo, un resultado foliar nunca debe interpretarse de forma aislada. Es necesario tener en cuenta la variedad, el estado fisiológico, las observaciones de campo y las condiciones de la añada para comprender lo que la vid expresa: vigor, corrimiento, estrés, heterogeneidades o desequilibrios fisiológicos.
La nutrición no consiste, por tanto, simplemente en corregir una carencia, sino en acompañar la evolución de los equilibrios nutricionales y fisiológicos de la vid a lo largo de su ciclo.
La uva
Comprender la maduración más allá de los indicadores analíticos.
Desde el envero, los análisis de la uva permiten seguir la evolución de las distintas dimensiones de la madurez: tecnológica, fisiológica, fenólica y aromática.
Estas dimensiones no siempre evolucionan al mismo ritmo. Su seguimiento, contrastado con las observaciones de la vid y de la uva, permite interpretar la dinámica de maduración, ajustar la estrategia foliar a medida que se acerca la vendimia y favorecer que la uva exprese su potencial de calidad.
Observamos.
Analizamos.
Interpretamos.
Solo entonces recomendamos.
